Por Irán Aguilera. Escritor y analista político venezolano.
El haber disfrutado en absoluta paz y con desbordante alegría la tradicional Noche Buena de Navidad la semana pasada, es una gran victoria para el pueblo venezolano sobre las peligrosas pretensiones injerencistas de los imperialistas estadounidenses contra nuestro país, pues las “hallacas con Nicolás” hicieron polvo los malévolos cálculos de los profetas del desastre, también conocidos como “vendedores de humo”, de la amargada extrema derecha vendepatria.
Al hacer un balance de 2025 se puede llegar a la conclusión de que este ha sido un año donde se han acumulado importantes victorias a favor del pueblo rebelde de Venezuela, ha sido un año lleno de desafíos, intensificados por las agresiones imperialistas, puede considerarse como un punto de partida de una época de logros y grandes transformaciones económicas y sociales, como lo asegura el presidente Nicolás Maduro, y que se puede apreciar de forma muy evidente en las calles en estos días, razones suficientes para que el pueblo venezolano esté celebrando como lo está haciendo, con una paz alcanzada con mucho esfuerzo y sacrificio, a pulso, «de enero a enero», para garantizar el destino próspero y soberano de la Patria.
Una de las tantas victorias importantes en 2025 fue la obtenida en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), donde quedó demostrado que ninguna nación —incluyendo a los aliados históricos de Washington— avala el uso o la amenaza del uso de la fuerza contra Venezuela, ya que esto es, sin duda alguna, una violación flagrante de la Carta de la ONU, y, además, el pretendido pretexto del combate contra el narcotráfico se ha derrumbado solo, por ser una monstruosa mentira que no pudieron sostener, a pesar de usar abusivamente el poderoso aparataje mediático corporativo para montarlo y justificarlo, por lo que carece de legitimidad internacional para arremeter contra un país soberano como el nuestro, lo único que quedó en evidencia en el ese Consejo de Seguridad es que tal amenaza imperialista solo responde a una lógica colonial amparada en la anacrónica Doctrina Monroe.
Y el ambiente festivo navideño sigue su curso, con toda normalidad y en crecimiento, para recibir 2026 por todo lo alto como somos los venezolanos y venezolanas, pues ahora es cuando la cosa se pone mucho mejor. En Venezuela lo celebramos de distintas maneras de acuerdo a las regiones o tradiciones; cada quien con sus creencias y costumbres; en familia y amistades.
En medio del regocijo muy propio de la época sería bueno también sacar un poco de tiempo para la reflexión y el recogimiento espiritual necesario, y quizás para esto sea oportuno recomendar leer Un Cuento de Navidad (A Christmas Carol), novela corta del británico Charles Dickens, publicada en 1843, quien logró perfilar genialmente en el clásico personaje Ebenezer Scrooge al hombre avaro y egoísta (si se parece a alguien feo o fea no es casualidad), así el destacado escritor condenaba al capitalismo industrial del siglo XIX, sistema social tan esclavizante e irracional que prácticamente había acabado con la celebración de la Navidad.
Pero también muchos escritores y escritoras de Venezuela han trabajado muy bien el tema, como el barcelonés Oscar Guaramato (algunos dicen que es de Maracay), quien fue gran periodista y excelente narrador, que escribió un hermoso cuento el cual también recomiendo titulado Jesús, José y María, que nos introduce en una atmósfera bíblica para sorprendernos con un final donde José Calcurián y María Cumare y su niño Jesús por fin han llegado a Cabimas. De esta manera, con mucho afecto, les deseo un feliz y próspero año 2026, que sin duda será mucho mejor porque estamos en victoria.