Coalición de derecha accede al poder en Italia: escenario geopolítico

Por Yoselina Guevara López

Italia este lunes 26 de septiembre despertó con la triste certeza que será dirigida por un gobierno reaccionario que no mira al futuro sino al recuerdo de las glorias imaginarias de un pasado que quisieran hacer retornar bajo la autoridad de una mujer, Giorgia Meloni, que no ha tenido resquemores, desde sus inicios en política, en manifestar simpatía por Benito Mussolini, aún a sabiendas de la nefasta y sangrienta herencia fascista.

Pero es mucho lo que está en juego, inclusive para Europa que deberá prepararse para que en los próximos años, sino meses, Italia opte por el abandono de la integración, de una frágil unión cada vez más amenazada por los nacionalismos que en una ola casi incomprensible están haciendo aguas por todo el viejo continente. No es casualidad que los primeros mensajes de felicitaciones que recibió Meloni, la líder de Fratelli D’Italia, hayan sido enviados por el húngaro Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el partido fascista español Vox.

Europa y Estados Unidos

En este sentido la situación es compleja, a nivel económico Italia comparte  con Hungría y Polonia, la pertenencia al sistema industrial y, por tanto, a la esfera geoeconómica alemana. Las líneas que los separan se traducen en el superior peso manufacturero que posee Roma y la ubicación geográfica que irremediablemente le hace mirar con fuerza hacia el Mediterráneo. Pero tomando en cuenta las tensiones a nivel migratorio, económico y geopolítico en ese mar que cruza fronteras, el actor político que desplaza a los demás socios europeos, es Turquía, con quien Roma posiblemente pudiera fortalecer relaciones bajo el auspicio de Silvio Berlusconi, miembro de la coalición de Meloni, y su amistad con Recep Erdogan. No obstante la ya casi nueva premier italiana nunca ha sido conciliadora con Ankara.

El nuevo gobierno italiano puede lograr la venía de los Estados Unidos, porque Giorgia Meloni a lo largo de su campaña electoral garantizó de manera tácita la continuidad de la política exterior del actual premier Draghi ; es decir el apoyo a Ucrania y las sanciones a Rusia. Pero Washington también puede estar tranquilo porque los aliados de Moscú que forman parte de la coalición de Meloni, la Lega de Matteo Salvini y Forza Italia de Silvio Berlusconi, sufrieron un revés electoral y solo alcanzaron un 9% y 8,1% de la votación.  Con lo cual reducen en parte  su capacidad de maniobrar para revertir el bloqueo económico y financiero a Moscú y el envío de armas a Kiev, así sean estas últimas del siglo pasado.

La posible ruptura de la ruta de la seda

En cuanto a China el tema es controvertido, si bien es sabido que durante las campañas electorales muchos políticos utilizan y dicen lo que sea para obtener el poder; lo cierto es que Giorgia Meloni se pronunció a favor de Taiwán y en contra de la renovación del memorando de entendimiento sobre las nuevas rutas de la seda firmado en el primer Gobierno del ex premier Giuseppe Conte en 2019.

Un detalle que no ha pasado inobservado por el gigante asiático, por lo cual  el portavoz del ministerio de relaciones exteriores de China, Wang Wenbin, al comentar los resultados de las elecciones italianas señaló  “esperamos que el nuevo gobierno italiano siga manteniendo una política positiva y pragmática hacia China” y que continúe “colaborando para profundizar las relaciones bilaterales y  la cooperación en diversos campos en beneficio de los dos países y de los dos pueblos”. Así mismo Wenbin agregó que China insta a “las personas relevantes en Italia” a reconocer  “la alta sensibilidad del tema de Taiwán” y a evitar enviar “señales equivocadas” a las fuerzas secesionistas.

El asunto tiene una importancia considerable, no sólo porque las palabras de Wang se produjeron inmediatamente después de los resultados parciales de las elecciones, sino también, porque la respuesta de Pekín debe relacionarse con las numerosas críticas que la propia Giorgia Meloni dirigió a China durante una reciente entrevista con los medios de comunicación de la isla en la cual atacó entre otras cosas, las acciones de Pekín hacia Taipei. En otras palabras, el gigante asiático ha trazado una línea roja que no se debe cruzar: reconocer a Taiwán, o dar señales distensivas que puedan socavar la política de una sola China, podría dar lugar a un enfrentamiento con resultados perjudiciales para todas las partes implicadas.

Con respecto a Latinoamérica no es de esperarse cambios sustanciales, seguramente seguirán las relaciones tal cual como están hasta ahora, sublevadas a los caprichos de la política exterior norteamericana.

En todo caso cualquier cambio político que se produzca en un país como Italia, miembro de la OTAN y de la Unión Europea, segunda potencia manufacturera del Viejo Continente, situado en el centro del Mediterráneo atraerá inevitablemente la atención internacional. No deja de ser lamentable que la cuna de hombres insignes como Antonio Gramsci, esté ahora en manos de quienes son herederos de sus captores y ejecutores, que a su vez han sido los aniquiladores de la izquierda, por quienes no se ha podido en estas tierras cumplir con los más altos ideales libertarios del pueblo italiano.

Yoselina Guevara López: comunicadora social, analista política, articulista en diferentes medios internacionales, cuyo trabajo ha sido traducido al inglés, italiano, griego y sueco. Ganadora en Venezuela del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2022, mención especial Opinión y Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa 2021.

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