Por Federica Cresci, Cuba Mambí — Grupo de Acción Internacionalista
En las últimas horas, Axios ha reflotado una noticia gravísima: Cuba habría adquirido drones militares chinos con el objetivo de vigilar la zona de Guantánamo. Una noticia presentada como una «revelación», pero construida sobre el mismo patrón de siempre: fuentes anónimas, acusaciones no verificables, alarmismo estratégico e inmediata transformación de Cuba en una amenaza.
Axios no es un pequeño sitio independiente. Es un medio estadounidense nacido en Washington en 2016, fundado por Jim VandeHei, Mike Allen y Roy Schwartz, figuras centrales del periodismo político estadounidense. En 2022, Axios fue adquirido por Cox Enterprises en una operación de 525 millones de dólares. Cox Enterprises es un poderoso holding privado estadounidense con enormes intereses en los medios, las comunicaciones y otros sectores estratégicos. Hablamos, por tanto, de un periódico plenamente inserto en el sistema mediático, económico y político de Estados Unidos, no precisamente de una voz neutral o independiente de los intereses de Washington.
Gran parte de los «escándalos» publicados por Axios nacen además de fuentes anónimas internas del aparato político, militar y de inteligencia estadounidense. Es el clásico mecanismo con el que durante décadas se han construido narrativas funcionales a los intereses geopolíticos de Estados Unidos: se difunde una alarma, se alimenta el miedo, se crea al enemigo.
Entonces la pregunta es sencilla: ¿por qué ahora se reflota este tipo de noticia? ¿Por qué se vuelve a construir a Cuba como un peligro militar? ¿Por qué se intenta hacer pasar a una isla sometida durante más de sesenta años a un bloqueo económico, financiero y comercial como si fuera una amenaza para la seguridad de Estados Unidos?
Cuba no amenaza a nadie. Cuba no bombardea pueblos, no invade países, no organiza golpes de Estado, no impone bases militares en el mundo, no estrangula economías extranjeras con sanciones ilegales. Cuba ha enviado médicos, maestros, cooperación, solidaridad internacional. Estados Unidos, en cambio, mantiene ilegalmente una base militar en Guantánamo, en territorio cubano ocupado contra la voluntad del pueblo cubano.
Esta noticia hay que leerla por lo que es: un eslabón más de la guerra mediática contra Cuba. Una guerra que acompaña desde siempre al bloqueo económico y financiero impuesto por el imperialismo estadounidense. No basta con hambrear a un pueblo con sanciones criminales: también hay que golpearlo en el plano simbólico, diplomático y mediático, construyendo artificialmente la imagen de un país «peligroso», «militarizado», «opaco», «aliado de los enemigos de Occidente».
Es el mismo guion utilizado mil veces contra los países que no se pliegan a los intereses estadounidenses. Primero se construye el monstruo mediático, luego se invocan medidas «defensivas». Primero se difunde la sospecha, luego se justifica la agresión. Primero se habla de seguridad nacional, luego llegan nuevas sanciones, nuevas provocaciones, nuevas operaciones de desestabilización.
Dentro de esta maquinaria propagandística siempre han tenido un papel central también los sectores más reaccionarios de la mafia cubano-estadounidense de Miami, dedicados desde hace décadas a financiar, promover y sostener campañas políticas y mediáticas contra la Revolución cubana. Una red de intereses económicos, ideológicos y geopolíticos que nunca ha aceptado la soberanía de Cuba ni el derecho del pueblo cubano a decidir autónomamente su propio destino.
Por eso la noticia de Axios no puede ser leída ingenuamente. No estamos ante simple información: estamos ante una narrativa construida dentro del aparato mediático estadounidense, funcional para presentar a Cuba como una amenaza y preparar a la opinión pública para nuevas formas de agresión política, económica y militar.
Cuba no es una amenaza. No lo es para Estados Unidos, no lo es para América Latina, no lo es para el mundo. Cuba no invade naciones, no devasta países con guerras «humanitarias», no organiza golpes de Estado, no financia desestabilizaciones internacionales, no mantiene cientos de bases militares dispersas por el planeta.
La verdadera amenaza global es el imperialismo que desde hace décadas sofoca pueblos enteros a través de guerras, sanciones, ocupaciones militares, chantajes económicos y campañas mediáticas construidas para fabricar enemigos útiles a sus propios intereses geopolíticos. Es el mismo mecanismo que ha devastado naciones enteras, provocado millones de muertos, destruido economías y alimentado la inestabilidad en cada rincón del mundo.
Durante más de sesenta años, Cuba ha resistido un asedio criminal porque tuvo el valor de elegir su propia soberanía, su propia dignidad y su propia independencia. Y es precisamente esto lo que sigue siendo intolerable para Washington: la existencia de un país que, a pesar de todo, no se ha doblegado.