Muerte de Renee Good a manos de ICE: ¿Asesinato o «terrorismo doméstico»? [2026]

minneapolis

NUEVA YORK — Mientras Estados Unidos entra en el segundo año de la segunda presidencia de Donald Trump, el asesinato de Renee Nicole Good, una madre de tres hijos y poeta estadounidense de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha encendido la mecha de una explosión nacional de indignación. Decenas de miles de personas salieron a las calles durante el fin de semana en más de mil protestas coordinadas bajo el lema «ICE Out For Good» en lo que se perfila como un punto de inflexión en la resistencia contra la agenda antiinmigrante y las tácticas cada vez más militarizadas del gobierno federal.

El suceso, ocurrido el miércoles en Minneapolis, ha abierto una brecha insalvable entre la narrativa del gobierno de Trump y la de las autoridades locales demócratas, mientras expertos legales denuncian el uso político y abusivo de términos como «terrorismo doméstico» para justificar el uso de fuerza letal.

La muerte que nadie debió presenciar

Renee Good, ciudadana estadounidense sin antecedentes penales, se dirigía a su casa después de dejar a su hijo de 6 años en la escuela cuando se cruzó con un operativo de ICE en su vecindario de Minneapolis. Videos del incidente, ampliamente difundidos, muestran a agentes intentando abrir la puerta de su vehículo mientras ella, aparentemente intentando huir, acelera. Un agente responde con al menos tres disparos hacia el asiento del conductor.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), liderado por la secretaria Kristi Noem, calificó inmediatamente el tiroteo como un acto de «defensa propia» y describió las acciones de Good como «terrorismo doméstico», alegando que «utilizó su vehículo como arma» e intentó atropellar a los agentes.

Esta narrativa ha sido demolida por las autoridades de Minnesota. El gobernador Tim Walz declaró que Good era «inocente» y que la mataron «sin ningún motivo en absoluto». El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, fue más allá, tachando la versión federal de «basura» y exigiendo con lenguaje explícito que los agentes de ICE abandonen la ciudad. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez calificó el hecho directamente como «un asesinato público».

Una grieta institucional y un término manipulado

El choque no es solo verbal. Expertos en seguridad nacional y derecho constitucional han salido al paso para denunciar que la administración Trump está «vaciando de significado» el término «terrorismo doméstico» y usándolo como un arma política.

«Esencialmente, dentro de horas del incidente, etiquetar esta actividad como terrorismo doméstico… efectivamente despoja al terrorismo doméstico de su importancia», declaró Thomas E. Brzozowski, exasesor del Departamento de Justicia para terrorismo doméstico, a PolitiFact. «Ahora, ¿qué es el terrorismo doméstico? ¿Lo que diga la secretaria del DHS?».

La profesora Shirin Sinnar, de la Facultad de Derecho de Stanford, fue contundente: «Los videos del incidente en Minneapolis parecen mostrar a una mujer intentando alejarse de los agentes de ICE, no atropellarlos. Aquí, que la administración la llame terrorista es simplemente un intento de difamar a una persona y justificar su muerte a manos de un agente de ICE».

Esta no es la primera vez. En octubre, durante la operación «Midway Blitz» en Chicago, un agente de la Patrulla Fronteriza disparó cinco veces a la ciudadana Marimar Martínez. El DHS también la tildó de «terrorista doméstica», aunque un juez federal desestimó posteriormente todos los cargos en su contra.

La respuesta: Un fin de semana de furia y duelo nacional

La muerte de Good ha catalizado un malestar profundo que trasciende la política migratoria. Durante el fin de semana del 10 y 11 de enero, una coalición nacional que incluye a la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), MoveOn, United We Dream y Voto Latino coordinó más de 1,000 eventos en los 50 estados bajo la consigna «ICE Out For Good».

  • Minneapolis, el epicentro: Miles se congregaron en el Powderhorn Park, punto neurálgico de las protestas por George Floyd en 2020, antes de marchar hacia el lugar exacto donde Good fue asesinada.
  • A pesar del frío extremo de enero, la policía reportó concentraciones masivas y pacíficas, aunque en las inmediaciones del Edificio Federal Bishop Henry Whipple, donde se alojan agentes federales, hubo enfrentamientos con bolas de nieve y lanzamiento de bolas de pimienta por parte de la policía.
  • Nueva York y Washington D.C.: En Times Square, una multitud estimada en más de 20,000 personas coreó consignas como «Democracia, no monarquía» y «La Constitución no es opcional». En la capital nacional, el senador Bernie Sanders declaró ante los manifestantes: «No estamos aquí porque odiemos a Estados Unidos, estamos aquí porque amamos a Estados Unidos».
  • Coast to coast: Desde Los Ángeles, donde marchas coreaban «¡Trump debe irse ya!», hasta protestas más pequeñas pero simbólicas en puentes de Tempe (Arizona) y calles de Durham (Carolina del Norte), el mensaje fue unitario: basta de violencia institucional.

Contexto: Un patrón de violencia y una agenda política

El tiroteo no es un evento aislado. Ocurre en medio de un despliegue sin precedentes de unos 2,000 agentes federales en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul, como parte de una ofensiva migratoria enfocada, según el gobierno, en investigaciones de fraude en la comunidad somalí local.

Para las organizaciones de derechos civiles, es la consecuencia lógica de una retórica y unas políticas que deshumanizan y otorgan impunidad.

«El tiroteo en Minneapolis no fue el comienzo de la crueldad de ICE, pero debe ser el fin», declaró Deirdre Schifeling, de la ACLU. Por su parte, DaMareo Cooper, de Popular Democracy, señaló: «Esta crueldad fluye directamente de la agenda de miedo y castigo impulsada por extremistas… abrazada y fortalecida por el presidente mismo».

La administración Trump, sin embargo, ha respondido intensificando su retórica. El vicepresidente JD Vance acusó a Good de ser una «agitadora profesional» y culpó a la «extrema izquierda» y a los medios de comunicación por crear un clima de hostilidad hacia los agentes.

El camino a seguir: ¿Justicia o más represión?

Mientras las investigaciones siguen su curso, el movimiento de protesta muestra signos de consolidarse. La coalición «ICE Out For Good» ha enfatizado su compromiso con la acción pacífica, legal y comunitaria, buscando honrar a las víctimas y exigir rendición de cuentas a través de la movilización masiva

.

En un contexto donde el gobierno federal ha designado a movimientos de izquierda como Antifa como «organizaciones terroristas»—una medida que expertos consideran sin base legal y una violación de la Primera Enmienda—, la criminalización de la disidencia se perfila como la próxima batalla.

La pregunta que queda flotando sobre las calles de Minneapolis y de todo el país es si la muerte de Renee Good, una madre, poeta y ciudadana que simplemente volvía a casa, será el catalizador que frene una maquinaria de deportación y vigilancia cada vez más agresiva, o solo un trágico capítulo más en la profunda polarización de una nación al borde.

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