Merkel acelera en Túnez la repatriación de indocumentados

Un acuerdo con el Gobierno tunecino fija en cinco semanas el plazo máximo para deportar los tunecinos indocumentados en Alemania

Túnez

RICARD GONZÁLEZ         Apenas unas horas después de que saliera a la luz pública la voluntad de la Comisión Europea de repatriar a más de un millón de indocumentados, la cancillera Angela Merkel se puso manos a la obra. En Túnez, segunda y última parada de su gira por el Norte de África, la dirigente firmó un acuerdo con las autoridades tunecinas para acelerar la deportación de los nacionales de este país que viven en Alemania en situación irregular.

Según el nuevo acuerdo, anunciado en una rueda de prensa con el presidente de Túnez, Beji Caïd Essebsi, el país magrebí tendrá un máximo de 30 días para responder a las demandas de las autoridades sobre la nacionalidad de aquellos indocumentados que sospeche que son tunecinos.Hasta ahora, la respuesta de la administración tunecina se solía demorar durante muchos meses, impidiendo hacer efectiva la deportación “Hemos acordado con Túnez de enviar de vuelta a 1.500 tunecinos en Alemania a quienes se ha rechazado [el permiso] de estar en Alemania”, explicó la dirigente germana. En total, el proceso de deportación no se podrá alargar más de cinco semanas.

Por su parte, Essebsi aseguró que el acuerdo “satisfará a Túnez, y también satisfará a Alemania”. Algunos de los 1.500 tunecinos en situación irregular en Alemania pidieron asilo como refugiados y les fue denegado, pero la mayoría son migrantes económicos. Berlín considera que la situación política en Túnez, Marruecos y Argelia es estable, y en general, sus ciudadanos no pueden ser considerados exiliados. “Alemania está dispuesta a acoger a los refugiados que huyan de la guerra. Pero quienes no entren dentro de esta categoría deberán volver a su país. Y nos gustaría que, a ser posible, lo hagan de forma voluntaria”, afirmó Merkel en un discurso en el Parlamento tunecino.

La visita y el pacto tienen como objetivo poner fin a las tensiones entre ambos países suscitadas después del atentado contra un mercado de Navidad del pasado diciembre en Berlín, en el que murieron doce personas cuando un yihadista precipitó un caminó contra la multitud. El autor de la masacre, Anís Amri, era un tunecino que al que Alemania intentaba deportar hacía medio año, pero le faltaba la luz verde del Gobierno tunecino.

A mediados de febrero, el primer ministro tunecino, Yusuf Chahed, viajó a Berlín para atenuar el conflicto y negó que la demora en la tramitación de los documentos de Amri hubiera sido deliberada. Y es que Alemania es uno de los países que mostró un mayor compromiso con el éxito de la transición democrática en Túnez, aumentado de forma sensible sus ayudas después de la revolución de 2010, que terminó con más de dos décadas de férrea dictadura de Ben Alí.

La inmigración, en el centro de la precampaña

La crisis europea de los refugiados y, en general, el control de los flujos de inmigración se ha convertido en el tema principal de la precampaña electoral en Alemania, que celebrará sus elecciones generales en septiembre. Merkel ha sido criticada por algunos sectores de la sociedad alemana por haber una política demasiado laxa en este ámbito. De ahí que el día anterior, la canciller visitara Egipto, donde también situó el control de las fronteras y la lucha contra las mafias que trafican con personas en el centro de la agenda de su reunión bilateral con el presidente egipcio, Abdelfatá Al Sisi. También estaba previsto que viajara a Argelia en esta misma gira regional, pero se vio obligada a cancelar sus planes al caer enfermo el presidente del país, Abdelaziz Bouteflika.

Como ya hiciera en Egipto, Merkel expresó ayer su apoyo a la iniciativa diplomática emprendida durante las últimas semanas por El Cairo, Argel y Túnez para resolver de forma negociada la crisis política en Libia, un país dominado por el caos desde la caída del régimen de Gaddafi. “La mayoría de los migrantes que llegan a Europa salen de Libia … es necesario que se cree un Gobierno de unidad nacional”, dijo la cancillera, en estrecho contacto con el enviado de la ONU, Martin Kobler.

En su plática frente a los diputados tunecinos, se felicitó por la exitosa transición democrática experimentada por Túnez, un país que definió como “el faro de la esperanza” para la región. Merkel, que anunció la concesión este año de 250 millones de euros a Túnez en cooperación al desarrollo, ofreció al país magrebí ayuda política y económica para hacer frente a sus retos pendientes, sobre todo un alto nivel de desempleo. Por ejemplo, sugirió la aplicación del modelo alemán de formación profesional y de colaboración entre las compañías y las instituciones educativas.

La cancillera estuvo acompañada por una delegación de empresarios interesados en invertir en Túnez, y recordó que 250 compañías germanas ya operaban en el país árabe, generando más de 55.000 empleos. Durante su estancia, se inauguró también un centro de formación laboral destinados a los migrantes retornados de Europa, y así facilitar su inserción en el mercado de trabajo. En definitiva, una batería de medidas regidas por un mismo principio: el de ayudar al desarrollo de Túnez para evitar la llegada de nuevos migrantes.

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