…aparece un periodista no se le ocurre otra cosa que preguntar qué tienen que decir a familia de víctima

sospechosos

“Que me disculpen” los cuatro jóvenes que se alega asesinaron a la fiscal Francelis Ortiz. Sí, que me disculpen por usar la frase que uno de ellos usó cuando una periodista le preguntó qué le tenía que decir a los familiares de la fiscal asesinada. Ese “que me disculpen” lo dijo como si sin querer hubiese tropezado con ella al salir de un elevador. Sin una carga emocional que no fuera la incomodidad que parecía experimentar ante el acoso de la prensa.

“Que me disculpen” Daniel, Abraham, Rafael y Alexander pero tengo preguntas que hacerles. No como la de la periodista, que realmente es un disparo verbal que intenta agredir al criminal sin esperar una respuesta de valor periodístico. Mis preguntas van dirigidas a encontrar unas respuestas que nos ayuden como sociedad a evitar producir seres como ustedes.

“Que me disculpen” pero quiero saber si fueron a la escuela, si la terminaron o si se salieron, y en qué grado se convirtieron en evasores escolares. Quiero saber de sus padres, si vivían juntos o eran divorciados, si como tantos eran criados por una madre soltera que se las tenía que buscar por ahí para criar a sus muchachos.

“Que me disculpen” pero quiero saber si les gusto algún deporte y si hubo la oportunidad de practicarlo. Lo mismo con la música, si en algún momento se les presentó la oportunidad de aprender un instrumento, o si nunca se enteraron de que esa era una posibilidad.

“Que me disculpen” pero quiero saber del barrio, sector o urbanización donde crecieron, si allí hubo alguien que quisieron o admiraron mucho, y cómo se sienten de saber que esa persona a la que quisieron  o admiraron

los tiene que haber visto en la prensa o en la televisión.

“Que me disculpen” pero quiero saber qué películas o programas de TV veían y les gustaba. Si se enamoraron alguna vez de una muchacha linda, así como Francelis, si la invitaron a comer y le compraron algún regalo.

“Que me disculpen” estas pendejás que estoy preguntando pero es que sospecho que de esas contestaciones va a surgir el perfil en el que encajan miles de jóvenes en los 20 años como ustedes, y de ser así, eso nos puede dar una pista de como cambiar lo que haya que cambiar para que la semana que viene, o el mes que viene, o esta noche, otros cuatro muchachos con las mismas características de ustedes no sientan el deseo de poseer un minicooper, o un BMW, y concluyan que la única forma de tenerlo era arrebatándoselo a la primera persona que les pase por el lado, y si hay que matarla pues se mata, y después diremos “Que me disculpen”.

Les pido “que me disculpen” por esta verborrea que a ustedes no les importa, y a muchos políticos tampoco, pero es que no me puedo quedar, no me permito quedarme, en el solo deseo de arrancarles la cabeza, de gritar que se pudran en la cárcel por lo que le hicieron a Francelis o a las otras “francelis” no tan conocidas que hay por ahí a merced de los muchosDaniel, Abraham, Rafael y Alexander que por ahí andan.

Les pido “que me disculpen”, pero aún albergo la estúpida idea de que esto es posibleevitarlo cuando cambiemos la desigualdad, el caldo de cultivo en el que germinan los3 que el matar a una persona, y aparece un periodista al que no se le ocurre otra cosa que preguntar qué le tienen que decir a la familia de la víctima, lo resuelven con un “que me disculpen”.

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