Resiliencia post-sismos en Venezuela: la ciudadanía se organiza y articula en redes de respuesta ante la tragedia

Por Yoselina Guevara López

Después de los catastróficos eventos sísmicos registrados en Venezuela el 24 de junio de 2026, la respuesta institucional del Estado y la cooperación internacional se articulan de manera complementaria con la activación de una extensa red de organización ciudadana. Se evidencian decenas de iniciativas de base que emanan de las comunidades y de la ciudadanía, desplegadas a escala nacional para la atención integral de las personas afectadas por los movimientos telúricos.

Este fenómeno expresa el desarrollo alcanzado durante los últimos años de capacidades organizativas instaladas en el tejido social venezolano. El proceso de construcción del Poder Popular ha permitido la consolidación de estructuras comunitarias con niveles crecientes de autogestión, planificación territorial y corresponsabilidad en la atención de contingencias. Lo anterior demuestra que el pueblo venezolano posee en su naturaleza intrínseca los valores de la solidaridad, el apoyo mutuo y la cooperación, pero además ha incorporado el aprendizaje para organizarse, deliberar en colectivo y subordinar los intereses individualistas al interés general y al bien común. En este artículo describimos dos interesantes iniciativas que han surgido en Venezuela para afrontar la tragedia.

Transformando desechos textiles en bienes de uso social

Desde el Taller NEO, su fundador Gabriel Santana, en articulación con la “Fundación Vístete de Sueños” y la Universidad Católica Andrés Bello, han conformado una red de voluntariado orientada a la reconversión productiva de desechos textiles. El objetivo es la transformación de residuos en materia prima para la fabricación de relleno destinado a colchonetas, almohadas, cojines, camas para mascotas, entre otros bienes de uso social.

El proceso operativo se inicia en el Taller NEO con la recepción y clasificación técnica de las piezas textiles. Aquellas que presentan un grado de deterioro que imposibilita su reutilización, incluso como insumo de relleno, son descartadas. Al material viable se le extraen componentes metálicos y plásticos —botones, cierres y herrajes— y posteriormente es fragmentado en retazos, en piezas más pequeñas.

En una segunda fase, este insumo es trasladado a la Universidad Católica Andrés Bello. Allí, en coordinación con la Dirección de Sostenibilidad, el Aula de Reciclaje y la Academia de Moda de la institución, el desecho textil es sometido a un proceso de trituración mecánica mediante una trituradora de plástico adaptada, para su conversión en fibra textil de relleno. Al respecto, Gabriel Santana ha referido que “necesitan una desfibradora que es la máquina adecuada para transformar la tela en hilo”, así como la incorporación de otras maquinarias que permitan optimizar los tiempos y la capacidad operativa de esta labor voluntaria.

De manera complementaria, en la Universidad Central de Venezuela, Caracas, en el eje entre la Facultad de Humanidades y la Biblioteca de Ingeniería, se constituyó el voluntariado “Manos y Retazos”. En este espacio se articula un centro de acopio y un taller de reconversión textil bajo una lógica de cadena productiva comunitaria. Un primer colectivo de voluntarios realiza la clasificación y pre-acondicionamiento de la ropa donada; un segundo colectivo, dotado de máquinas de coser y   herramientas manuales, produce bolsos, mantas y cojines; y un tercer colectivo ejecuta la desfibración de desechos textiles para la obtención de trapillo y material de relleno.

El voluntariado opera en espacios abiertos bajo estrictos protocolos de bioseguridad que incluyen el uso de tapabocas y guantes. Actualmente “Manos y Retazos” se encuentra en proceso de articulación interinstitucional con el Taller NEO, con el propósito de integrarse al ciclo de fabricación de objetos útiles destinados a las personas sobrevivientes de los terremotos que permanecen en refugios temporales. Esta acción responde a una emergencia que aún no termina sino que apenas comienza, ante la pérdida por parte de las familias afectadas de su patrimonio material, que en muchos casos es  total.

Cocinando por Venezuela: “ningún venezolano debería pasar hambre mientras otro tenga manos para cocinar”

En el ámbito de la seguridad alimentaria y la atención humanitaria se activó el voluntariado de la Fundación “Cocinando por Venezuela”, como expresión concreta de la corresponsabilidad social y la autoorganización ciudadana frente a la emergencia. La iniciativa articula una red de profesionales de la gastronomía integrada por chefs como Ángel Lozada, Ivo Gooday y José Eduardo Militello,entre otros,  junto a decenas de cocineros, ayudantes de cocina, emprendedores gastronómicos y más de cien voluntarios. Desde cocinas industriales se ejecuta la producción masiva de alimentos y la logística de distribución de raciones destinadas a la población afectada por los eventos sísmicos en el territorio nacional así como a quienes están trabajando en las labores de rescate y atención médico sanitaria.

En su sede operativa de Cumbres de Curumo, Caracas, la fundación ha alcanzado una capacidad instalada de producción de 3.000 comidas diarias, con proyección de incremento progresivo. De forma complementaria, se realiza la entrega de insumos de primera necesidad y material médico-sanitario a instituciones que lo requieren.

Para garantizar la transparencia y la rendición de cuentas, la organización desarrolló la plataforma oficial “Cocinando por Venezuela” (cocinandoporvenezuela.org). A través de este portal se canalizan de manera trazable las ayudas y donaciones, tanto en especie como económicas, destinadas a la adquisición de insumos, envases para el traslado de alimentos y el mantenimiento de la flota de vehículos de apoyo.

La plataforma dispone de tres mecanismos de articulación online:

-Formulario de Voluntariado: para la incorporación de ciudadanos a las labores operativas.

-Formulario SOS: para la solicitud de asistencia en alimentos, medicinas e insumos básicos.

-Formulario de Donaciones: para aportes económicos y materiales.

Asimismo, el portal actualiza diariamente el inventario de insumos requeridos y publica una contabilidad detallada de lo recibido y entregado, incluyendo el registro nominal y de ubicación de donantes y beneficiarios, como mecanismo de control social.

Cabe destacar la capacidad organizativa de la Fundación Cocinando por Venezuela, no solo online, sino desplegada in situ para la producción de alimentos. Este modelo constituye un ejemplo loable de cómo la ciudadanía, en condiciones de crisis, desarrolla competencias para planificar, administrar recursos y organizarse colectivamente, garantizando el derecho a la alimentación, a quienes en estos momentos más lo necesitan.

Yoselina Guevara López: comunicadora social venezolana, analista política,articulista en diferentes medios internacionales, cuyo trabajo ha sido traducido al inglés, gallego, italiano, griego y sueco. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo  Simón Bolívar 2022 (Venezuela), mención especial Opinión; Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa 2021 (Venezuela); I Concurso Memoria Histórica Comandante Feliciano 2022 (El Salvador) Tercer lugar. Autora del libro “Fascismo y nazismo, evolución de la violencia hasta nuestros días”.

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