Venezuela bajo asedio: la CIA en Caracas

Por Yoselina Guevara L.

De acuerdo a información publicada en algunos diarios estadounidenses, John Ratcliffe, el director de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA), llevó a cabo una reunión con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, el día 15 de enero de 2026 en la ciudad de Caracas. A partir de dicho encuentro la prensa internacional, con énfasis en los medios de comunicación de izquierda, ha titulado con grandilocuencia: “De enemigos a aliados, Rodríguez recibe al director de la CIA”; “Inteligencia, petróleo y lucha contra el narcotráfico: apretón de manos entre la CIA y Rodríguez”; “El giro de Caracas: la reunión secreta entre el jefe de la CIA y Delcy Rodríguez que redefine la sumisión a Washington”, etc.

Por supuesto a los medios informativos se han sumado los leones del teclado que no han tenido miramientos en calificar a la presidenta encargada constitucionalmente de “traidora”, “entreguista”, “colaboracionista”, y toda clase de epítetos no repetibles en este espacio. No pueden faltar los análisis de los cientistas políticos, especulando, planteando escenarios, asegurando hechos de los que nadie tiene constancia, fuente fiable o testigo presencial.

 Desde la Agencia de inteligencia norteamericana hacen referencia de manera general a dicha reunión, la cual fue sumamente corta, con una duración de dos horas y en la cual, según los estadounidenses, se trataron principalmente temas económicos y de seguridad. No hubo honores ni condecoraciones, no se realizaron conferencias de prensa ni declaraciones por ninguna de las dos partes.

Pero evidente dada la estela de injerencia, golpes de estado, desestabilización, asesinatos, y torturas que ha dejado la CIA en Latinoamérica, es justo que dentro del sentir de la militancia y el activismo de izquierda haya un malestar muy fuerte, con sentimientos encontrados. No obstante quienes tenemos la responsabilidad de analizar e informar, debemos tratar de reflexionar objetivamente sobre esta difícil coyuntura que está viviendo el proceso revolucionario bolivariano y el pueblo venezolano.  

Hechos concretos: operaciones en el Caribe y en Venezuela

Los hechos concretos y conocidos a nivel mundial nos señalan que el 3 de enero hubo un bombardeo por parte de los Estados Unidos, sin declaración de guerra, en diferentes puntos de Caracas, el Estado Miranda y el Estado La Guayra de Venezuela. Washington llevó a cabo la operación Resolución absoluta, secuestrando al presidente en ejercicio, Nicolás Maduro Moros, y su esposa la Diputada de la Asamblea Nacional Cilia Flores, asesinando cerca de 100 personas, incluyendo 32 militares cubanos miembros de la guardia de seguridad del mandatario.

Estos son sucesos fehacientes, que forman parte de una escalada que inició en julio 2025 con el bloqueo naval y aéreo por parte de Estados Unidos, y el asesinato de aproximadamente 100 pescadores en aguas internacionales mediante el hundimiento de sus embarcaciones con misiles por el presunto delito de tráfico de drogas sin que existan pruebas de que transportaban sustancias ilícitas.

Asimismo es ampliamente conocido que una cuarta parte del poderío militar norteamericano continúa desplegado en el Mar Caribe, y aunque hayan secuestrado a la pareja presidencial venezolana, no se han retirado de las aguas cercanas a las costas venezolanas. El contingente está compuesto por: nueve barcos, los destructores de misiles guiados USS Gravely (DDG-107), USS Jason Dunham (DDG-109) y USS Sampson (DDG-102 6); el buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y los muelles de transporte anfibio USS San Antonio (LPD-17) y USS Fort Lauderdale (LPD-28); el crucero de misiles guiados USS Lake Erie CG-70 6; el buque de combate litoral USS Minneapolis, el submarino nuclear de ataque rápido USS Newport News, y el destructor de misiles USS Stockdale (DDG-106).

Aproximadamente son más de 1200 misiles que pudieran ser utilizados contra Venezuela, incluyendo los temidos Tomahawk, que pueden alcanzar objetivos terrestres, bombas teledirigidas que ya fueron usadas en el secuestro del presidente Maduro; es decir una potencia militar-nuclear contra un país con un modesto equipamiento militar. Un arsenal que según cálculos modestos podría devastar y reducir a Venezuela a una Franja de Gaza en menos de un mes, asesinando a más de 2 millones de personas sin ni siquiera entrar vía terrestre.

Además Donald Trump y el Pentágono han dejado claro que pueden utilizar en cualquier momento nuevamente contra Venezuela todo este poderío militar que tienen en el Caribe. De hecho el Comando Sur anunció este 18 de enero que continuarán con la operación Lanza del Sur, incluyendo acciones militares en el portaviones USS Gerald R. Ford.

Es de tener en cuenta que la administración Trump no les interesa ni respetan  el derecho internacional y las agresiones a otros países son vistas como un acto de dominio de un país fuerte contra otro más débil, describiendo explícitamente el ataque del 3 de enero de 2026 como una forma de controlar Venezuela y apoderarse de sus reservas petroleras.

Guerra cognitiva en su máxima expresión

Una vez pasados los bombardeos, Venezuela ha entrado en una fase de “Guerra cognitiva”, planificada desde Estados Unidos cuyos cañones están alineados apuntando a la deslegitimación moral de todo el alto gobierno chavista venezolano, con la cual se busca fracturar la unión y cohesión de las fuerzas chavistas, desmoralizar y confundir a las bases para procurar una situación de caos, que precipite en una guerra civil y la ingobernabilidad que abra las puertas a una intervención militar estadounidense total y establezca de esta manera verdaderamente un gobierno títere de Washington.

La reunión con el Director de la CIA, es parte de una estrategia bien pensada, que busca generar odio en la figura de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, un sentimiento que fácilmente se puede hacer viral en los sectores de izquierda porque es inmediato, impulsivo, fácil de compartir y anclado a un solo razonamiento o pocos argumentos.

Las redes sociales y los medios de comunicación, son los ases en la manga para alimentar este tipo de linchamiento digital, para la deslegitimación de Delcy Rodríguez, como lideresa y símbolo de continuidad del proceso venezolano. Del mismo modo es el primer intento, ya fracasado, de desmovilizar las contundentes manifestaciones de apoyo a nivel mundial al gobierno venezolano, contra los bombardeos y el secuestro del presidente Maduro y su esposa, la Diputada Cilia Flores.

Por otra parte desde los laboratorios norteamericanos de los Tanques de pensamiento tratan de fracturar el apoyo popular interno, la tranquilidad que reina en Venezuela, pese a los dramáticos acontecimientos que se han vivido en los últimos meses. Siendo este tipo de tácticas un arma poderosa para revertir las opiniones y comportamientos, no estamos exentos que desde los Estados Unidos no cesen y continúen lanzando este tipo de ataques; pero conociendo los mecanismos que los sustentan, podemos aprender a defendernos y a no dejarnos llevar por el impulso, el reflejo automático de quien ha dejado de pensar.  

Continuidad del proceso revolucionario, protección del pueblo

En esta coyuntura de una Venezuela amenazada, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha señalado cuáles son las prioridades del gobierno venezolano: 1. El rescate del presidente legítimo, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores; 2. La protección del pueblo venezolano, mantener la paz y la estabilidad en cada rincón del país; y 3. Garantizar la gobernabilidad política frente a las agresiones y desafíos actuales. La función política de la mandataria encargada es asegurar la continuidad del proceso revolucionario, manteniendo cohesionados a todos los actores políticos, lo que la Venezuela Bolivariana ha denominado la “Unión popular-militar- policial”.

En todo caso, Delcy Rodríguez no es una figura política, que surja de los barrios, de la base popular; si bien no tiene el carisma de los dirigentes populares, posee todo el bagaje que en estos momentos necesita el chavismo para su continuidad. Ella representa lo que llaman en Europa, un “Gobierno técnico transitorio”, no en el sentido de cambio pero si de espera del retorno del líder popular principal o de una figura con mayor calada en las bases. No obstante la presidenta aunado a su conocimiento de los aparatos e instituciones estatales, también es capaz de desarrollar un discurso que mantenga a la masa unida; teniendo en cuenta que su punto de fuerza no es el carisma o la empatía, sino la capacidad de mantener la resistencia.

En este sentido la mandataria es consciente que esta al mando, probablemente temporalmente, no para abrir una nueva etapa, sino para impedir que se abra una diferente. A la vez que su tarea es fortalecer el camino para que dado el momento de unas nuevas elecciones, la victoria de la revolución sea irreversible.

No cabe duda que es un momento de mucha dificultad, pero hasta ahora, la presidenta Rodríguez, no ha realizado ningún tipo de movimientos o cambios que señale la ruptura con el proceso chavista. Las presiones por la venta del petróleo a Estados Unidos, están siguiendo un curso totalmente transparente, con cambios en la Ley de Hidrocarburos y la creación de dos Fondos para la inversión del dinero ganancial obtenido de las ventas de hidrocarburos en mejoras en calidad de vida del pueblo venezolano.

La narrativa trumpiana insiste en decir que se apoderarán del petróleo venezolano, sin embargo en la práctica esto es imposible, por varias razones una de ellas porque el territorio se les puede volver “tierra nadie” o algo peor “tierra quemada”. En todo caso las tratativas se siguen realizando, es importante que se vaya al diálogo y que no se recurra a la fuerza militar.

Finalmente de la reunión con el director de la CIA, lo que se conoce es que en una duración tan corta, probablemente trataron cosas puntuales para negociar, dialogar, como han sido las restantes misiones de Ratclife a nivel internacional, donde ha cumplido mayormente un papel de Canciller, Jefe de Departamento de Estado, las cuales no son las funciones del cargo que ostenta de director de la sanguinaria e injerencista CIA. Por ahora vale la pena esperar y darle un voto de confianza a la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que pese a todo, significa la continuidad del proceso revolucionario.

Yoselina Guevara López: comunicadora social venezolana, analista política,

articulista en diferentes medios internacionales, cuyo trabajo ha sido traducido al inglés, gallego, italiano, griego y sueco. Ganadora del Premio Nacional de Periodismo  Simón Bolívar 2022 (Venezuela), mención especial Opinión; Premio Nacional de Periodismo Aníbal Nazoa 2021 (Venezuela); I Concurso Memoria Histórica Comandante Feliciano 2022 (El Salvador) Tercer lugar. Autora del libro “Fascismo y nazismo evolución de la violencia hasta nuestros días”.

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