Ser obispo en una colonia

ARCHIV - Papst Benedikt XVI. (L) und der Berliner Erzbischof Rainer Maria Woelki, aufgenommen während des Papstbesuches am 22.09.2011 in Berlin. Papst Benedikt XVI. wird Woelki am Samstag (18.02.2012) in Rom zum Kardinal küren. Foto: Michael Kappeler dpa/lbn (zu dpa/lbn vom 16.02.2012) +++(c) dpa - Bildfunk+++

por Rafael Cancel-Miranda*
InformacionAlDesnudo – Puerto Rico
 
Para 1971, estando todavía encarcelado, escribí mi primer libro con la ayuda de mi padre.  En uno de los pensamientos que incluí en ese libro dije: “La política es una ciencia; la politiquería, una desvergüenza”.  De lo último se da mucho en Puerto Rico y de lo primero, poquísimo.  Es mi esperanza que a lo segundo sea a lo que se refirió el  papa Francisco cuando se dice que le dijo a los obispos puertorriqueños que no se involucraran en la política de Puerto Rico.  Considerándolo una persona de mucha sabiduría, estoy seguro –o quiero creer– que le pedía a los obispos puertorriqueños que no se dejaran caer en las garras de la politiquería, porque decirles que no participen en la política de su país es pedirles que miren para el otro lado.  Precisamente, se va a canonizar al obispo Arnulfo Romero de El Salvador porque no miró para el otro lado y defendió a su pueblo contra la injusticia institucionalizada. 
 
No hay que ser sabio para saber que Puerto Rico vive en un estado de esclavitud sociopolítica y económica que le ha costado la vida a miles de sus jóvenes en las guerras del invasor de nuestra patria.  El 12 de mayo de 1898, la marina de guerra estadounidense nos bombardeó matando a puertorriqueños y puertorriqueñas en las calles y en sus casas y destruyendo o dañando edificios, entre ellos, la capilla San José del Viejo San Juan.  Bajo órdenes del invasor anglosajón nos han masacrado: las Masacres de Río Piedras, Ponce y Utuado.  Los atropellos y las humillaciones son incontables, y hasta el mismo Cristo hubiese protestado pues Él predicaba la justicia social y fue por eso que el imperio romano, valiéndose de un llamado “plebiscito” lo crucificó.  Cuando el padre Camilo Torres  se unió a las guerrillas colombianas preguntó de qué valía prometerle al pueblo un cielo después de muertos si  en vida no se les libraba del infierno en que  vivían.   
 
Lo que voy a decir lo digo con seriedad, aunque con una sonrisa, pues me siento con derecho a opinar sobre este asunto por los seis años durante los que me atreví a ser monaguillo en la prisión de Alcatraz.   El capellán, un sacerdote jesuita  irlandés, y yo nos hicimos buenos amigos.  Respeto mucho al papa Francisco, por eso no quiero creer que él le haya ordenado a los obispos de Puerto Rico que no se involucren en la política de su país.  Sería como pedirles que fueran cómplices del coloniaje que padecemos.  Se dice que el que calla otorga, y hay momentos en que el silencio es complicidad. 
 
Como han demostrado los obispos de Puerto Rico, no hay que dejar de ser puertorriqueño para ser obispo.  ¡Viva el obispo Romero!  ¡Viva el padre Camilo Torres!  ¡Viva monseñor Antulio Parrilla y tantos otros que han seguido el camino del Cristo revolucionario!
 
San Juan, Puerto Rico
11 de junio de 2015


Rafael Cancel Miranda ex-prisionero politico y Heroe de la Accion Congreso 1954

Se llega más pronto a la meta de pie que de rodillas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Captcha * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.