OBAMA, PREMIO NOBEL DE LA GUERRA | Información al Desnudo

OBAMA, PREMIO NOBEL DE LA GUERRA

Obama, premio Nobel de la Guerra

Obama llama a la Guerra¡¡¡Paz!!!

Periódicos de los cinco continentes publicaron este viernes 11 de diciembre de 2009 titulares y comentarios esquizofrénicos. Así se leía, por ejemplo: “Obama recibió el Premio Nobel de la Paz defendiendo la guerra”. También reproducían algunos de los dichos del presidente estadounidenses que al recibir el galardón de la academia noruega advertían sobre que “a veces la guerra está justificada”, y recordaba además que estaba enviando miles de jóvenes al frente y que éstos “matarán” o “serán matados”.

Esta política hipócrita de Obama no es nada nueva. Los romanos -que llamaban a los nativos de la antigua Escocia picti (en latín, “hombres pintados”), tropezaron con una resistencia feroz e inclaudicable a fines del siglo I d.C. Durante la gobernación de Cneo Julio Agrícola (77-84 d.C.), un dirigente de los pictos o escotos, al que los romanos llamaban Calgacus, reunió unos treinta mil hombres, un ejército considerable, aunque no suficiente para enfrentarse a la maquinaria de guerra romana. Aún así, los romanos respetaron la habilidad de su enemigo tanto como para que el historiador Tácito atribuyera a Calgacus el sentimiento antirromano de la época.
La arenga del jefe escocés, más allá de los adornos retóricos atribuidos al historiador latino, constituyen una semblanza que nos puede llegar a parecer muy familiar si la contrastamos con los efectos producidos por la rapiña colonialista de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI: “Saqueadores del mundo, cuando les faltan tierras para su sistemático pillaje, dirigen sus ojos escrutadores al mar. Si el enemigo es rico, se muestran codiciosos; si es pobre, despóticos; ni el Oriente ni el Occidente han conseguido saciarlos; son los únicos que codician con igual ansia las riquezas y la pobreza. A robar, asesinar y asaltar llaman con falso nombre imperio, y paz al sembrar la desolación” (Cornelio Tácito, Agrícola, Madrid: Gredos, 1988, p. 80). Es decir, el imperio más criminal de la Antigüedad a la guerra la llamaba paz, o “guerra justa” como la identifica Obama.

Hace dos semanas atrás, el anuncio de que Obama iba a enviar 34.000 efectivos más a Afganistán, decepcionó a su anterior partidario, Michael Moore. El “cineasta” no solo le pidió que no lo hiciera, sino que le exigió desde su página web que retirara a EEUU definitivamente de la guerra y no se convirtiera en un nuevo “presidente de la guerra”. Obama, por cierto, no lo escuchó y Moore lo denunció por belicista.

“A robar, asesinar y asaltar llaman con falso nombre “imperio”,
y “paz” al sembrar la desolación”. Obama, el teledirigido por los desconocidos de siempre…

DE LA GUERRA PREVENTIVA A LA GUERRA JUSTA

Durante la presidencia de George W. Bush, luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001 (muy promocionados pero nunca aclarados), se planificó y se llevó adelante la política de los “ataques preventivos”. Desde el Pentágono se aseguraba que atacar después de ser atacado no era un acto de defensa sino de suicidio.

Por esta razón, el por entonces presidente Bush dejó en claro al mundo que si Estados Unidos se sentía amenazado por cualquier país del planeta, de manera directa o indirecta, “preventivamente” atacaría. Fue esta nueva doctrina la que avaló las invasiones a Afganistán e Irak.

Pero la doctrina de la “guerra preventiva” trajo aparejada una gran indignación y fue criticada por los especialistas como una justificación para la depredación y la conquista.

Entonces, el Sistema, que siempre se renueva y cambia de piel como las serpientes, comenzó a elaborar la teoría de la “guerra justa”. Es lo que se denomina reacomodarse para “barajar y dar de nuevo”.

Ya en 2001, anticipándose a ese reacomodamiento, Michael Walzer, un académico sionista de la Universidad Princeton (New Jersey, EEUU) publicó dos libros: “Guerras justas e injustas: Un razonamiento moral con ejemplos históricos” (Barcelona: Paidós Ibérica, 2001) y “Guerra, política y moral” (Barcelona: Paidós Ibérica, 2001). Tres años después publicaría otro trabajo llamado “Reflexiones sobre la guerra” (Barcelona: Paidós Ibérica, 2004), y hace un año tras otro más con un título más que sugestivo, “Terrorismo y guerra justa” (Madrid: Katz Editores, 2008). Walzer es un politólogo y profesor de Ciencias Políticas de la misma calaña de Samuel Phillips Huntington (1927-2008), el teórico de Universidad Harvard (Cambridge, Massachusetts, EEUU), autor de “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” (Buenos Aires: Paidós, 1996).

Walzer como otros teóricos del Imperio, como es el caso del británico Alex J. Bellamy, “Guerras justas. De Cicerón a Irak” (México: Fondo de Cultura Económica, 2009), utilizan términos de la Roma imperial como la expresión latina “Ius ad bellum” para referirse a la rama del derecho que define las legítimas razones que un Estado tiene para entrar en guerra y para hacer la “guerra justa”.

Michael Walzer, teórico de la guerra justa.

El teórico sionista Michael Walzer en sus reflexiones sobre la guerra justa, describe la invasión de Afganistán como “un triunfo de la teoría de la guerra justa”. Walzer, por ejemplo, arremete contra el llamado “pacifismo” pues considera que en ocasiones, “la violencia está justificada”.

El concepto de agresión fue definido con meridiana claridad por el juez Robert Houghwout Jackson (1892-1954), de la Corte Suprema estadounidense, quien fue el fiscal principal de Estados Unidos en Nüremberg, Alemania. El concepto fue repetido en una resolución de la Asamblea General. Un “agresor”, señaló Jackson ante el tribunal, es un Estado que comete actos tales como “una invasión de sus fuerzas armadas, con o sin una declaración de guerra, del territorio de otro Estado”. Precisamente, eso se aplica a EEUU y a sus invasiones a Afganistán y Irak.

La única guerra justa es la de los pueblos que luchan por su liberación, contra las invasiones y agresiones, pero jamás la de los imperios que saquean y masacran a los pueblos.

Otros Premios Nobel de la Muerte: Beguin y Peres

Ahora volvamos a los Premios Nobel de la Paz. Hay varios de ellos que han sido otorgados últimamente por razones políticas y no por mérito. Basta con recordar a ciertos personajes galardonados: Menájem Beguin (1978) y Shimón Peres (1994). El primero fue un terrorista sionista profesional, autor de la voladura del Hotel Rey David de Jerusalén (22 de julio de 1946) que causó la muerte la muerte de 91 personas, entre ellas 41 palestinos, 28 británicos y 17 judíos. Siendo primer ministro dio luz verde a la Masacre de Sabra y Chatila (15-17 de septiembre de 1982), en dos campamentos de refugiados al sur de Beirut (Líbano), en donde no menos de 3500 palestinos, principalmente mujeres y niños, fueron asesinados.

El segundo, tal vez más nefasto y tenebroso, un verdadero lobo con piel de cordero, amén de ser el arquitecto del programa para desarrollar armas nucleares para Israel desde 1957, tiene en su haber delitos de terrorismo durante un período de seis décadas (1941-2009). Entre ellos sobresalen la “Operación Shoshána” (Susana), en la que la inteligencia militar israelí plantó bombas en Egipto, en objetivos norteamericanos y británicos en el verano boreal de 1954 con la esperanza de que los miembros de la Hermandad Musulmana, los comunistas, ‘descontentos no identificados’ o ‘nacionalistas locales’ fuesen hechos responsables; y la Masacre de Qana (18 de abril de 1996), un base de las Naciones Unidas en el sur del Líbano que fue bombardeada por las artillería israelí de 155 mm causando las muerte de 106 civiles y graves heridas a otros 110.

Barack Obama y Shimón Peres, el 23 de Julio de 2008 en Jerusalén, Palestina ocupada.

OBAMA SIGUE AL PIE DE LA LETRA EL PLAN DE BUSH

PREMIO NOBEL DE LA MUERTE: El 28 de octubre de 2009

Cuando Obama recibió el Nobel de Paz el viernes 11 de diciembre pasado dijo una serie de mentiras monumentales. Así trato de justificar todos las invasiones y masacres diciendo: “Mas allá de los errores que hayamos cometido. La verdad es que Estados Unidos ayudó a mantener la seguridad internacional por más de seis décadas con la sangre de nuestros compatriotas y el poder de nuestras armas”.

Obama lo dejó bien en claro: “matarán” o “serán matados”.

El más recalcitrante de los neoconservadores no lo hubiese dicho mejor. Eso además constituyó un completo aval al Plan de George W. Bush. Obama se sacó completamente la máscara y apareció el rostro de la muerte, la depredación y la destrucción: el del Imperio Estadounidense.

Pero tal vez la frase más terrible y más impostora de todas las que esgrimió Obama el viernes en Oslo fue aquella de que “Estados Unidos nunca ha librado una guerra contra una democracia”…

Desde su propia fundación, Estado Unidos, ha mostrado una irresistible tendencia al expansionismo y la agresión, una cualidad nada democrática por cierto.

Los primeros que padecieron el estreno del colonialismo norteamericano fueron los musulmanes del Norte de África, hace ya 208 años

No es un secreto que Thomas Jefferson (presidente entre 1801-1809) estimó en más de cien los navíos norteamericanos que operaban en el Mediterráneo dedicados a todo tipo de tareas incluso el filibusterismo. Entre 1801 y 1802 varios navíos de guerra norteamericanos asolaron la costa norteafricana, desde Argel a Trípoli, practicando la piratería contra todo tipo de embarcaciones y poblaciones costeras. Al mejor estilo mafioso (antes que esa palabra se conociera fuera de Sicilia), los marinos yanquis intentaron extorsionar a los musulmanes de esa región -que hoy comprende las repúblicas de Argelia, Túnez y Libia-, bajo la promesa de “no atacarlos a cambio del pago de tributos anuales”.

La oferta fue rechazada por la administración otomana a cargo de la dinastía de los Karamanli (1745-1835). A partir de 1803, el Comodoro Edward Preble (1761-1807), comandante del tercer escuadrón naval norteamericano comenzó a atacar y destruir las embarcaciones musulmanas a lo largo del litoral marítimo tripolitano. El 31 de octubre de 1803, la fragata de guerra “USS Philadelphia” capitaneada por William Bainbridge (1774-1833), que perseguía a un barco pesquero, entró imprudentemente al puerto libio de Trípoli (en árabe, Tarabulus al-Garb, el Trípoli de Occidente). Luego de un feroz duelo artillero y posterior combate cuerpo a cuerpo, la nave extranjera fue obligada a rendirse ante las fuerzas musulmanas comandadas por el gobernador tripolitano Yusuf Karamanli.

El litoral del Norte de África (llamada costa de la Berberia) asaltada por los imperialistas yanquis a principios del siglo XIX.

El incidente desató una guerra abierta entre los EE.UU. de América y el gobierno islámico de los Karamanli, entre febrero de 1804 y junio de 1805, que se conoció como la “Guerra Tripolitana”. El 16 de febrero de 1804, el entonces teniente de navío Stephen Decatur (1779-1820), -el año anterior había pirateado la costa argelina-, y sus 74 oficiales y marineros abordo del “USS Intrepid”, un barco turco capturado, entraron subrepticiamente al puerto de Trípoli, abordaron al “USS Philadephia” que estaba anclado, y le prendieron fuego, dándose luego a la fuga. Seguidamente, en el mismo año, Preble, al mando de la poderosa fragata “USS Constitution”, el barco más famoso de la marina estadounidense, bombardeó repetidamente el puerto de Trípoli. Esta misma fragata, comandada por el capitán John Rodgers (1773-1838) atacó el puerto de Túnez el 1 de agosto de 1805. El 26 de abril de 1806, un escuadrón naval integrado por tres barcos de guerra al mando del militar y diplomático William Eaton (1764-1811), cónsul norteamericano en Túnez, tomó por asalto el desprotegido puerto libio de Derna con una fuerza de 16 marines yanquis y 350 mercenarios europeos, entre ellos varios británicos.

El presidente Thomas Jefferson (1743-1826) ordenó luego nuevos ataques contra los enclaves musulmanes del Norte de África, los que se extenderían hasta 1815. Todo esto daría lugar a que semejantes actos de vulgar piratería fueran mencionados como “servicios distinguidos”, y formasen parte de la letra del Himno de los Infantes de Marina de los EE.UU. -mejor conocidos como “marines”-, cuya primera estrofa dice textualmente: “Desde los salones de Moctezuma a las playas de Trípoli: Somos los primeros en luchar por la justicia y la libertad, y mantener nuestro honor limpio” (En inglés: From the halls of Montezuma to the Shores of Tripoli. We first to fight for right and freedom, and to keep our honor clean). Esas operaciones imperialistas son presentadas aún hoy día como acciones contra “piratas musulmanes” por parte de una nación (EEUU) que defendía la libertad y la independencia (véase Gregory Fremont-Barnes, “Wars of the Barbary Pirates: To the shores of Tripoli: the birth of the US Navy and Marines”, Oxford-New York: Osprey Publishing, 2006).

Más asesinos que Hitler, más piratas que Drake y Morgan

El 16 de junio del 2004, el Dr. Johan Galtung, politólogo y experto noruego en negociaciones de paz, profesor de la Universidad Europea de la Paz, de Estudios de la Paz de la Universidad de Hawai y de otros centros universitarios, declaró en un seminario sobre terrorismo en el Escenario de la Haima, en España: “Estados Unidos, desde la segunda guerra mundial ha realizado 70 intervenciones militares que han causado la muerte de entre 12 y 16 millones de personas, el 95% de las cuales eran civiles. Hitler ocasionó la muerte de 11 millones de personas. No hay duda que el principal terrorista del mundo actual está en Washington”.

El historiador estadounidense judío William Blum (nacido en 1933) que conoce muy bien la administración norteamericana, ya que trabajó en el Departamento de Estado que abandonó en 1967 debido a su oposición a la Guerra de Vietnam, nos brinda dos testimonios que lo dicen todo:

“Entre 1945 y 2005, los Estados Unidos han intentado derribar más de 40 gobierno extranjeros, y aplastar más de 30 movimientos populistas-nacionalista que luchaban contra regímenes intolerables… En este proceso, los Estados Unidos causaron la muerte de varios millones de personas, y condenaron a otros tantos millones más a una vida de agonía y desesperación” (William Blum, “Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II-Updated Through 2003”, Monroe, ME: Common Courage Press, 2008).

“Si yo fuera presidente, podría detener los atentados terroristas contra Estados Unidos en unos pocos días. Para siempre. Primero pediría perdón a todas las viudas y huérfanos, a los torturados y empobrecidos y a los muchos millones de otras víctimas del imperialismo estadounidense. Entonces anunciaría con toda sinceridad, a todos los rincones del mundo, que las intervenciones globales de los Estados Unidos de América se han terminado e informaría de que Israel ya no es el estado número 51 de EEUU, sino que, de ahora en adelante (por extraño que parezca), es un país extranjero. Reduciría entonces el presupuesto militar al menos en un 90% y usaría la cantidad ahorrada para pagar indemnizaciones a las víctimas y reparar el daño causado por los bombardeos de EEUU e invasiones. Habría dinero más que suficiente. ¿Sabes a lo que equivale el presupuesto militar de los Estados Unidos? Un año es igual a más de 20.000 dólares por hora por cada hora desde que nació Jesucristo. Esto es lo que haría en mis tres primeros días en la Casa Blanca. En mi cuarto día, sería asesinado” (véase William Blum, “Rogue State, 3rd Edition: A Guide to the World’s Only Superpower”, Monroe, ME: Common Courage Press, 2005).

Véase también William Blum, “Freeing the World to Death: Essays on the American Empire” (Monroe, ME: Common Courage Press, 2004); “The CIA: Forgotten History” (London: Zed Books, 1986).

William Blum nos dice en su obra que solamente entre 1805 y 1945, hubo 140 intervenciones estadounidenses. Thomas Paine (1737-1809), político estadounidense de origen inglés, que fue testigo de los primeros intentos del imperio norteamericano, confesó antes de morir: “La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio, junto a nosotros”. Evidentemente, se refería a personajes que hoy conocemos con los apellidos de Bush y Obama.

Obama y Bush: el Sistema los cría y ellos se juntan…

La llamada Doctrina Monroe, sintetizada en la frase “América para los americanos” y presentada en 1823 por el presidente James Monroe, contenía el germen del futuro intervencionismo en América latina. Así, EEUU intervendrá militarmente a lo largo del siglo XIX en Puerto Rico (1824), México (1845 y 1847), Nicaragua (1857) y Colombia (1860) y muchos otros lugares de América del Norte, Central y del Sur. Por eso dirá Bolívar, “hay que tener la mayor vigilancia sobre esos americanos que frecuentan las costas: son capaces de vender a Colombia por un real”.

En el siglo XX vendrían las dictaduras filo-estadounidenses y los golpes de estado que provocarían decenas de miles de muertos y desaparecidos con el visto bueno y apoyo tácito de Washington. Recordemos algunos de estos hechos tristemente célebres: Nicaragua (1910 y 1912), Haití (1915), República Dominicana (1916-1924), 1954 (Guatemala), 1961 (Cuba), 1964 (Brasil), República Dominicana (1965), 1973 (Uruguay), Chile (1973), 1976 (Argentina), 1980 (El Salvador), 1983 (Granada), 1989 (Panamá).

Precisamente, esta última intervención en Panamá mediante la que fue secuestrado el presidente de aquel país, general Manuel Antonio Noriega, concretada exitosamente el 20 de diciembre de 1989, se llamó “Operation Just Cause” (“Operación Causa Justa”). Todas las guerras y las operaciones en las que interviene EEUU son justas…¿¿?? ¡¡!! Obama no ha dicho nada nuevo sino lo de siempre.

Raúl Castro y Hugo Chávez, dos latinoamericanos contra el imperio

El domingo 13 de diciembre de 2009, Raúl Castro, presidente de Cuba, criticó duramente al presidente de EEUU, Barack Obama: el acuerdo para el uso conjunto de bases militares colombianas es, dijo, “expresión de la ofensiva hegemónica que despliega el Gobierno norteamericano” y supone una “agresión contra toda América Latina”. Ese acuerdo y la “reactivación de la IV Flota” en la región tienen la “intención” de “concretar la doctrina político-militar de ocupar y dominar a cualquier precio el territorio que siempre ha considerado como su traspatio natural”.

Siete bases de EEUU en Colombia

Ahora Obama para dejar bien en claro que é y Bush son la misma cosa, quiere implantar siete bases militares en Colombia, el país sometido por la banda mafiosa de Álvaro Uribe, un agente del imperio que además ha convocado a asesores y militares israelíes para convertir a su país en una factoría sionista.

La Colombia de Uribe: una base imperial-sionista

Obama, por su parte no sólo no querido levantar el infame bloqueo sobre Cuba sino que a través de su canciller Hillary Clinton, el viernes 11 de diciembre de 2009, lanzó una amenaza contra las democracias de América Latina que se atrevan a ejercer su soberanía e independencia y tener relaciones con la República Islámica de Irán. La Clinton advirtió: “Si desean coquetear con Irán, deben observar cuidadosamente cuáles podrían ser las consecuencias. Esperamos que piensen dos veces y si lo hacen, los apoyaremos”, y si no…

LA ARROGANCIA E IMPUNIDAD DEL IMPERIO RETRATADAS POR UN GENERAL ESTADOUNIDENSE

Siempre tenemos que tener presente que los EE.UU. es la más fidedigna expresión del capitalismo y del imperialismo. La mayoría de sus presidentes, administradores y representantes fueron déspotas encubiertos disfrazados de democráticos, que exaltaron el poder del dinero, la necesidad de conquistar y dominar el mundo, alegando para esto ser un pueblo elegido como el antiguo Israel (“Destino Manifiesto”).

La mejor definición de los objetivos políticos, económicos y sociales de EEUU es la Smedley Butler, el militar más condecorado en la historia de los EE.UU. En 1934, el general de división Smedley D. Butler, comandante de infantería de marina y dos veces condecorado con la Medalla de Honor, pronunció un memorable discurso en el Congreso de Estados Unidos.

Relató cómo había participado en invasiones a México, Cuba, Haití, Nicaragua, República Dominicana, Honduras y China. Al finalizar, afirmó irónicamente que podría haberle dado algunos consejos al mafioso Al Capone.

Leámosla con atención:
“Dediqué 33 años y 4 meses al servicio militar activo y durante este período serví la mayor parte de mi tiempo como miembro de la fuerza militar más ágil de este país, los marine corps. Serví en rangos comisionados desde segundo teniente a general de división. Y durante ese periodo dediqué la mayoría de mi tiempo a ser un hombre de músculo de alta categoría para el gran empresariado, para Wall Street y los banqueros. En suma, fui un estafador, un pandillero para el capitalismo. Sospechaba que era sólo una parte del latrocinio en ese tiempo. Ahora estoy seguro de ello. Como todos los miembros de la profesión militar, nunca tuve un pensamiento propio hasta que dejé el servicio. Mis facultades mentales permanecieron en animación suspendida mientras obedecía las órdenes de los superiores. Esto es típico con todos en el servicio militar. Ayudé a que México y especialmente Tampico fueran seguros para los intereses petroleros norteamericanos en 1914. Colaboré para hacer de Cuba y Haití lugares decentes para que los muchachos del National City Bank pudieran recaudar sus rentas. Ayudé a violar a media docena de repúblicas centroamericanas para el beneficio de Wall Street. Ayudé a purificar Nicaragua para la Banca Internacional de los Brown Brothers entre 1902-1912. Llevé la luz a la República Dominicana para los intereses azucareros norteamericanos en 1916.
Ayudé para que Honduras fuese provechosa para las compañías fruteras norteamericanas en 1903. En China en 1927 ayudé para ver que la Standard Oil pudiera actuar sin ser molestada. Fui premiado con honores, medallas y ascensos. Pero cuando miro hacia atrás considero que podría haber dado algunas sugerencias a Al Capone. Lo más que él pudo hacer fue operar con sus mafiosos en tres distritos de la ciudad. Nosotros, los marines, operamos en tres continentes”.

En su libro de 1935, Smedley Butler se autoconfiesa y denuncia el accionar criminal de los Estaos Unidos: “La guerra sólo es un latrocinio. Un latrocinio que es mejor caracterizado, creo yo, como algo que no es lo que parece a la mayoría de la gente. Sólo un pequeño grupo interno sabe de qué se trata. Se conduce para el beneficio de muy pocos al costo de las masas… El problema con Estados Unidos es que cuando un dólar sólo gana 6 por ciento aquí, se inquieta y se va al extranjero para ganar 100 por ciento. Entonces la bandera sigue al dólar, y los soldados siguen a la bandera. Yo no regresaría de nuevo a la guerra como lo he hecho antes para proteger a una despreciable inversión de banqueros…

Smedley Butler, fue un militar sincero que confesó sus crímenes y denunció al capitalismo genocida de su propio país.

Hay sólo dos cosas por las cuales deberíamos luchar. Una es la defensa de nuestros hogares y la otra es la Carta de Derechos. La guerra por cualquier otra razón sólo es un latrocinio. No hay un truco en la bolsa del latrocinio a la cual los militares son ciegos. Tiene a sus ‘hombres del dedo’ para señalar a nuestros enemigos, a sus ‘hombres de músculo’ para destruir al enemigo, sus ‘hombres de cerebro’ para planear los preparativos de guerra, y al ‘gran jefe’, el capitalismo supernacionalista”.

Todos estos testimonios y muchos otros aparecen en “War Is a Racket” (La Guerra es un Latrocinio), el libro de Smedley D. Butler escrito en 1935, ahora publicado por Feral House, Los Angeles, 2003. Smedley Butler certifica en esta obra que todos los esfuerzos bélicos de EE.UU. de su tiempo fueron animados por propósitos financieros donde el chantaje y el apoderarse de lo ajeno fue un arma “usual y legítima”, una “guerra justa” como reivindica Obama.

Aunque estas palabras de Smedley Butler son un arrepentimiento, una autocrítica, sintetizan el verdadero ideal de los Estados Unidos. Ese es su auténtico ideal de democracia y libre mercado. El ideal de los banqueros, de los estafadores, de los asaltantes a mano armada, de los violadores de mujeres y niños, de los asesinos de indefensos, de los cobardes que arrojan bombas atómicas y misiles crucero, de los mentirosos, de los adoradores del becerro de oro…

EL CAMBIO DE OBAMA: LA FARSA MÁS GRANDE DEL SIGLO XXI

PREMIO NOBEL DE LA FARSA: “Change We can believe in” (la consigna de Obama durante la campaña)¡¡¡El Cambio en que podemos creer!!! Cambiar para que todo siga igual…

Obama promocionando la guerra en Irak…

Cambiar para hacer lo mismo…

“Muera feliz, lo apoyo hasta el final”…

Irak, bajo nuevo gerenciamiento…

Obama imagina nueva estrategia para Afganistán: Debería estudiar un poco de historia y enterarse que los británicos, en el apogeo de su imperio, fueron sucesivamente derrotados por los afganos en 1842 y 1919. Lo mismo les pasó a los soviéticos en 1989.

El Premio Nobel de la Paz 2009 Barack Obama fue galardonado por la academia noruega por ocupar Afganistán e Irak, instalar bases militares en Colombia, continuar el bloqueo a Cuba y estrangular a los palestinos.

Mientras un mundo anestesiado rememora el 20º aniversario de la caída del Muro de Berlín, nadie habla del Muro de Palestina construido desde 2002 por los mismos que critican aquella barrera mantenida por los soviéticos en la capital alemana entre 1961-1989.

Ver y comparar: el muro de Berlín tenía un largo máximo de 155 kilómetros y paredes con una altura máxima de 3,5 metros de alto.

El Muro de Palestina construido por Israel ya tiene 703 kilómetros y sus paredes alcanzan una altura no menor a 8 metros, además de torres, múltiples medidas electrónicas, etc.

Obama para ingenuos: reemplazó las tropas de combate por tropas para cuidar la paz…

“¡Sí, podemos!” (tropas estadounidenses en Irak). “¡Sí, puedo! (asignado a Afganistán).

El nuevo Vietnam de Obama: “Sí, podemos ganar en Afganistán” (caricatura del dibujante brasileño de origen palestino Carlos Latuff)

“Te quiero para que pelees y mueras en Irak y Afganistán”…

Todos los días los estadounidenses sufren cuantiosas bajas en Afganistán e Irak.

Obaman, nuevo producto del Imperio americano…

OBAMA Y LOS LÍDERES SIONISTAS:
CUANDO REALMENTE UNA IMAGEN
VALE MÁS QUE MIL PALABRAS…

Obama, dos banderas, un solo corazón

Primer ministro de Israel, Beniamin Netanyahu, presidente estadounidense Barack Obama, la unión hace la fuerza…

El 24 de julio de 2008, el candidato presidencial de EE.UU. Barack Obama visitó el Muro de los Lamentos en Jerusalén junto al rabino ultraortodoxo Shmuel Rabinowitz.

Obama candidato, durante la visita al Muro de los Lamentos, acompañados de rabinos que representan a los colonos fascistas de Cisjordania ocupada.

Obama, primer abanderado del sionismo

Los dos criminales de guerra sionistas, Ehud Barak (ministro de defensa) y Tzipi Livni (canciller), condenados por el Informe Goldstone de la ONU por ser responsables de la muerte de más de 1400 palestinos civiles, en su gran mayoría niños, comparten con Obama un vuelo en helicóptero sobre Palestina ocupada.

Todos “buenos muchachos” compartiendo ideas en una suite del Hotel Waldorf Astoria de Nueva York, el 22 de septiembre de 2009. De izquierda a derecha: Avigdor Lieberman, Ehud Barak, Binyamin Netanyahu, Barack Obama y Hillary Clinton.

BEN SHALOM BERNANKE: EL JEFE DE OBAMA

El verdadero presidente de los Estados Unidos de América:Ben Shalom Bernanke

Alan Greenspan (presidente saliente), Ben Bernanke (nuevo presidente efectivo) y George Bush (presidente teórico).

El presidente Bernanke con su empleado Obama. El 25 de agosto de 2009, Barack Obama, reconfirmó en su cargo a Ben Bernanke para un segundo mandato al frente de la Reserva Federal y dijo que ha demostrado “creatividad, temperamento y coraje”…

EL ENTORNO SIONISTA DE OBAMA ES EL MÁS PODEROSO QUE HAYA TENIDO NINGÚN PRESIDENTE DESDE LA FUNDACIÓN DE LOS EE.UU. EN 1776

Los muchachos sionistas de la Casa Blanca: de arriba hacia abajo, y de izquierda a derecha, Dennis Ross, Rahm Emanuel y David Axelrod. Abajo: Martin Indyk, Aaron David Miller y Daniel Kurtzer.

Con doble ciudadanía (de Israel y EEUU), Rahm Imanuel, es el Jefe de Gabinete de Obama en la Casa Blanca. Su padre, Benjamin M. Emanuel, nacido en Jerusalén, fue miembro de la banda terrorista Irgún de Manájem Beguin. El hermano de su padre, Emanuel Auerbach, otro militante del Irgún, fue muerto por la resistencia palestina en la década de 1940. Por esa razón y en su honor, no se llama Auerbach sino Emanuel. Como para esperar que Obama haga algo bueno por los palestinos…

En el salón oval de la Casa Blanca Rahm Emanuel instruye a Obama el plan a seguir en la mañana del 21 de enero de 2009, un día después de la asunción del nuevo presidente de EEUU y tres días después de haber finalizado la masacre de palestinos en la Franja de Gaza por Israel de la que Obama no dijo, como era de imaginar, una sola palabra.

El Presidente Barack Obama hace una visita a las Pirámides y la Esfinge con el Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, Zahi Hawass (izquierda), y sus asesores personales David Axelrod y Rahm Emanuel (derecha), el 3 de junio de 2009. Al día siguiente, el jueves 4 de junio, pronunciaría un discurso en la Universidad de El Cairo con una larga serie de engaños y mentiras buscando neutralizar a los musulmanes.

EL VERDADERO DUEÑO DE ESTADOS UNIDOS Y DEL MUNDO OCCIDENTAL: EL BANQUERO ROTHSCHILD, CON UNA FORTUNA DE CINCO BILLONES DE DÓLARES…

Los Rothschild son una dinastía de financieros y banqueros internacionales de origen judeo-alemán. Fueron declarados nobles por los gobiernos de Austria e Inglaterra. La familia Rothschild es desde el siglo XIX el más influyente linaje de banqueros y financieros de Europa.

El primer gran millonario de la dinastía fue Mayer Amschel Rothschild (1744-1812). En 1743, su padre Amschel Moisés Bauer, orfebre de profesión, abrió una tienda de monedas en la Judengasse, de Frankfurt en Alemania, y completaba sus ingresos ejerciendo de cambista. Sobre la entrada de la casa, cuya planta baja alojaba el negocio y la planta alta estaba reservada a la familia, colgó encima de la puerta un cartel que representaba un águila romana en un escudo rojo. La tienda llegó a ser conocida como la tienda del escudo rojo. La palabra alemana para “escudo rojo” es rothschild.

Desde un primer momento Rotschild amasará su fortuna gracias a la usura y estafas desorbitantes. De 1802 a 1804, la empresa realizó su primer préstamo estatal a la corte de Dinamarca por más de diez millones de florines.

Cuando el primer Rothschild murió en 1812 dejó un testamento con estrictas instrucciones para sus sucesores:

* Todas las posiciones claves deben ser ocupadas por miembros de la familia.
* En los negocios solamente pueden participar los miembros de la familia varones.
* El hijo mayor del hijo mayor debe ser la cabeza de la familia, siempre y cuando la mayoría de la familia no decida lo contrario.
* La familia debe casarse entre sí con sus primos de primero y segundo grado.
* No debe haber ninguna auditoría jurídica y ninguna publicación de los bienes.

Nathan Mayer Rothschild (1777-1836) emigró a Gran Bretaña a los 21 años. En 1808 fundó el banco N.M. Rothschild & Sons en Londres, que aún sigue operando con éxito. Nathan invirtió el dinero del arriendo de soldados de Guillermo I en oro de la Compañía Británica de las Indias Orientales que explotaba a millones de indios, afganos, etc.; posteriormente, este oro fue empleado para financiar la campaña del Duque de Wellington contra Napoleón Bonaparte. Por esta razón el Imperio Británico concederá títulos nobiliarios a los miembros de la familia Rothschild.

Los Rothschild han sido financieros de los Rockefeller y de todo el desarrollo petrolífero, ferroviario y bancario en Estados Unidos a través de los Morgan (banca y ferrocarriles), Harriman (ferrocarriles y altas finanzas) y Rockefeller (petróleo y banca). De modo que en el siglo XIX, el control de los ferrocarriles, el petróleo y la banca implicaba controlar gran parte del poder real en los Estados Unidos.

La Banca Rothschild controla actualmente el mercado mundial de oro y una enorme y casi desconocida cantidad de empresas, entre ellas la Royal Dutch Shell. El poder político y económico de los Estados Unidos, la Unión Europea y los países que integran el llamado mundo globalizado está absolutamente en sus manos.

De acuerdo al libro del especialista chino Song Hongbing, “Currency Wars (Las Guerras de las divisas)”, Hong Kong: CITIC group, 2007, la fortuna del cuarto barón de la dinastía, Jacob Rothschild asciende a por lo menos cinco billones de dólares. Song Hongbing, vaticina en su trabajo que en el año 2008 los Rothschild y sus allegados, como Lehman iban a desatar una crisis financiera descomunal mediante una serie de estafas y vaciamientos intencionalmente provocados. Dicho y hecho.

Al Servicio del Poder Sionista: 1) Lord Jacob de Rothschild (nacido en 1936), el hombre más rico del planeta. 2) Baron David de Rothschild, 3) Sir Evelyn de Rothschild. 4) David Rockefeller, un sefardí cripto-judío. 5) Nathan Warburg. Su familia no solo ha sido un instrumento clave en el control de la reserva federal de EEUU sino que incluso financió a Adolf Hitler para que éste permitiera la migración de alemanes judíos a Palestina en la década de los treinta del pasado siglo. 6) Henry Kissinger 7) George Soros 8) Ronald Lauder, multimillonario del Congreso Judío Mundial 9) Paul Volcker, asesor económico de Obama. 10) Larry Summers, asesor de Obama. 11) Lloyd Blankfein, un elemento de la banca de Goldman Sachs. 12) Ben Shalom Bernanke, jefe de la Reserva Federal.

El especialista chino Song Hongbing advierte sobre la conspiración sionista internacional como causa de todos los desastres del mundo. Analiza desde la batalla de Waterloo, pasando por la muerte de 6 presidentes de Estados Unidos, hasta la llegada de Hitler al poder. Y todo ello tiene, para Hongbing, nombres y apellidos: la saga de los Rothschild. Sus páginas incluso señalan directamente a la Reserva Federal de EEUU y la acusan de estar controlada por los intereses de numerosos bancos privados dirigidos por los banqueros sionistas.

Prensaislamica.com

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