El patriota dominicano que más apoyó la lucha de independencia de Cuba y Puerto Rico fue Gregorio Luperón.

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Gregorio Luperón
Fernando Acosta

Información Al Desnudo – Florida

 

Gregorio Luperón nació el 8 de septiembre 1839 en Puerto Plata, República Dominicana. Hijo de Nicolasa Luperón una inmigrante negra de las Antillas Menores.
Hay varias versiones de quien fue su padre. Como Nicolasa no hablaba el español bien, le enseño a Gregorio el inglés… A sus 15 años, Pedro Eduardo Dubocq, comerciante establecido en Puerto Plata, lo encargar dirigir los trabajos de cortes de madera que tenía en Jamao. Desempeñó este trabajo a cabalidad, aprovechando además la biblioteca existente en la casa de campo que el señor Dubocq poseía en el lugar, para cultivar su intelecto. De esa forma aprendió a leer y escribir.
En 1861 a sus veintidós años se produce la anexión de la República Dominicana a España, fue uno de los primeros en enfrentarse a la dolorosa situación propinándole una paliza a un dominicano por haber menospreciado su nación, por tal razón lo encarcelaron, luego se escapó hacia Haití y de allí emigró a los Estados Unidos. Regresó poco tiempo después, formando parte del pronunciamiento de Sabaneta en febrero de 1863, proclamada por Santiago Rodríguez.
Con ayuda del gobierno de la República de Haití (quien entregó un arsenal de armas y municiones) 14 revolucionarios emprendieron una nueva iniciativa, que luego fue liderada por los Generales Gregorio Luperón y Santiago Rodríguez. Estos levantaron la bandera dominicana en el cerro de Capotillo, Dajabón el 16 de agosto de 1863, conocido como el Grito de Capotillo y con este inició comienzan una guerra de guerrilla contra las tropas españolas (la Guerra de Restauración). El pueblo dominicano respondió al llamado. Un ejército de 15,000 guerrilleros dominicanos, con voluntarios haitianos, venció al ejército de España de 50,000 hombres (entre ellos 7,000 cubanos y 2,000 puertorriqueños). Tras miles de soldados muertos de parte de España (18,000) el 3 de marzo de 1865, la reina Isabel II firmó la anulación de la anexión. El 15 de julio, las tropas españolas comenzaron abandonar la isla.
Cuando en 1863 estalló en la República Dominicana la Guerra de Restauración contra España, Betances, Ruiz Belvis, Lidio Cruz Cadete y los dominicanos Félix María Del Monte y el padre Fernando Arturo de Meriño, desterrados en Puerto Rico por el presidente Pedro Santana, se valieron del estado bélico para organizar un movimiento abolicionista.
A mediados de 1868, Gregorio Luperon invitó al puertorriqueño Ramón E. Betances a entrevistarse con él para tratar sobre la liberación de Cuba y Puerto Rico. No existe evidencia documental de lo que conversaron, pero es posible que fuera acerca de la necesidad de sacar a Buenaventura Báez del poder por constituir un estorbo a sus planes independentistas. Betances le había comunicado que el presidente dominicano negociaba la venta o arrendamiento de la bahía de Samaná, aconsejándole que apresurara la rebelión sin esperar la prometida ayuda de Nissage Saget (presidente de Haití).
Betances apoyó las luchas de Luperón para derrocar a Báez y le donó 50,000 pesos que había reunido para apoyar la frustrada revolución puertorriqueña en Lares, Puerto Rico.
Tras el fracaso de la expedición El Telégrafo, Luperón recorre varios países denunciando la anexión promovida por Baez a Estados Unidos. Llega a Estados Unidos a protestar ante el Congreso los planes anexionistas, logrando que muchos congresistas votaran en contra de la anexión. De regreso a su patria acepta del nuevo presidente Eulises Espaillat el Ministerio de Guerra y Marina. Reúne en Puerto Plata a grandes patriotas cubanos y puertorriqueños, como Máximo Gómez, Calixto García, Antonio Maceo, José Francisco Basora. Ramón E. Betances y Eugenio M de Hostos.
Con la finalidad de reunirse con grupos de cubanos y puertorriqueños exiliados en Puerto Plata, República Dominicana, y por invitación de Ramón E. Betances, Eugenio María de Hostos arribó a Puerto Plata el 30 de mayo de 1875. Betances presentó a Hostos al general Luperón. Gregorio Luperón establece una gran amistad con Hostos. Hostos entonces funda la Sociedad La Educadora con el fin de difundir la enseñanza de las ciencias sociales, proyecto apoyado por Luperón. Luego en 1880, invitado por Luperón, Eugenio María de Hostos fundó la Escuela Normal, contando con el apoyo del Gobierno Provisional del General Gregorio Luperón. El primer establecimiento docente del país dedicado, única exclusivamente, a la preparación de profesores. También, se estatuyó el Instituto Profesional, orientado a ofertar carreras liberales… El 3 de noviembre de 1881, la poetisa y educadora Salomé Ureña funda bajo la orientación de Eugenio María de Hostos el Instituto de Señoritas dirigido a la formación de profesionales docentes del género femenino.
El 1 de septiembre de 1880 fue instalado en la Presidencia monseñor Fernando A. de Meriño por recomendación y apoyo de Luperón, quien recibió durante los años 1882 y 1883 reconocimientos de diferentes gobiernos europeos. Durante el gobierno de Meriño el Dr. Betances fue nombrado embajador de la Rep. Dominicana en Francia.
En febrero de 1880 llega a Puerto Plata, Antonio Maceo, exiliado después de la guerra en Cuba. Luperón lo recibe con calidez de hermano y le ofrece su sincera y fiel solidaridad. Luperón convierte a Puerto Plata en el puerto de mayor apoyo a la causa de los rebeldes cubanos y puertorriqueños que por varios años usaron Puerto Plata como base de operaciones contra España. El patriota dominicano que más apoyó la lucha de independencia de Cuba y Puerto Rico fue Gregorio Luperón.
Falleció Gregorio Luperón el 20 de mayo de 1897 en Puerto Plata, luego de llegar de un exilio en la isla de Santo Tomás.

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