Dilma recula con el plebiscito y movimientos sociales presionan para evitar reforma “de aparincia”

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Marcela Belchior  Adital
Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores – PT) ya reculó en sus propuestas de campaña. Presionada por el Congreso Nacional, la presidenta reelecta en Brasil el último 26 de octubre comienza a admitir adoptar referendo para consultar a la población sobre proyecto de reforma política. Hace sólo dos días, en su primer discurso después de las elecciones, la petista había reforzado compromiso de realizar cambios en el sistema político brasilero a partir de plebiscito oficial entre los ciudadanos y ciudadanas. En esa pelea, los movimientos sociales se preparan para presionar y movilizar a la población con el propósito de evitar que el Parlamento neutralice la propuesta democrática y apruebe reforma política «de apariencia”.
En entrevista con Adital, el abogado Ricardo Gebrim, integrante de la Secretaría Operativa Nacional de la Campaña Plebiscito por una Constituyente Exclusiva y Soberana del Sistema Político — que en septiembre de este año reunió votos favorables a la realización de un plebiscito oficial de 7,5 millones de brasileros —, explica que el referendo deja a cargo del Congreso Nacional, electo con las reglas del actual sistema político, la aprobación del proyecto que quisiera. En el plebiscito, él destaca, la cuestión es otra. «Estamos consultando a la población para que ella decida si quiere o no convocar a la Constituyente del Sistema Político. Es una decisión soberana, en el que todo el electorado decidirá libremente lo que quiere. Una decisión de ésas tiene legitimidad incuestionable, esencial para asegurar una Constituyente”, explica.
Sectores de la sociedad civil organizada defienden que sea convocado el Plebiscito Oficial que presente la misma pregunta que el Plebiscito Popular: «¿Está usted a favor de la convocatoria de una Constituyente Exclusiva y Soberana del Sistema Político?”. La actual Constitución Federal determina, sin embargo, que solamente el Congreso puede convocar tal mecanismo. El camino, explica Gebrim, sería elaborar un Proyecto de Decreto Legislativo (PDL), que para ser presentado necesita de 171 diputados favorables en la Cámara Federal y 27 parlamentarios en el Senado.
«Será necesario hacer mucha movilización. El Congreso Nacional no va a alterar las reglas que garantizaron la elección de los que lo componen. Sólo realizarán cambios cosméticos y, tal vez, hasta intenten empeorar, haciendo una contrarreforma, que llamarán Reforma Política”, dice el abogado.
Gebrim comprende la resistencia de los parlamentarios a la propuesta como un reflejo de un sistema político que no ofrece medios para el avance popular. «El actual sistema político es una herencia de la dictadura”, evalúa el activista. «Cualquier intento de hacer una reforma electoral con el actual Congreso Nacional va a dañar los intereses de quienes se benefician con las actuales reglas. Por eso, afirmamos que una Reforma Política exige una Constituyente que tiene que ser exclusiva. Es decir, con representantes electos exclusivamente para esa tarea”, argumenta.
En la opinión del activista, el papel de la jefa del Ejecutivo no será nada fácil y precisará del involucramiento de la población. «La presidenta Dilma ha sido muy valiente y leal con los compromisos que asumió cuando los movimientos sociales entregaron el resultado del Plebiscito Popular. Pero, en aquel momento, ella fue muy clara. Sin que haya mucha movilización social, esta propuesta no tiene viabilidad”, cuenta Gebrim. «Tenemos que construir mucha lucha para aprobar el Plebiscito Oficial de la Constituyente. Si dependiera de articulaciones parlamentarias, no tendremos la menor chance”, señala el abogado.
Gran tema del 2º mandato
El tema promete ser el gran debate de la próxima gestión de Dilma Rousseff, que toma posesión como presidenta reelecta el próximo 1º de enero de 2015, en Brasilia. En ese contexto, la campaña por la Constituyente Exclusiva ya consiguió articular a más de 480 organizaciones y movimientos populares de todo el país. La movilización se considera la mayor articulación desde la Campaña Nacional Contra el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas, propuesta por Estados Unidos para eliminar barreras aduaneras, cajoneada desde 2005) y las Directas Ya, que reivindicó elecciones presidenciales directas en Brasil, en los años 1983 y 1984.
La campaña ya realizó una Plenaria Nacional con más de 1 mil participantes, que representaban a 1,8 mil comités populares existentes en todo Brasil para la construcción del Plebiscito Popular. «No vamos a desistir de esta bandera. No tenemos ninguna ilusión parlamentaria. Sin mucha movilización, ninguna Reforma Política verdadera se realizará”, admite Gebrim. «La clase dominante no acepta la propuesta de la Constituyente y los grandes medios de comunicación ya accionaron su artillería pesada. Estamos saliendo de una campaña electoral tenaz y apretada, en la que la militancia sintió su propia fuerza. Será, sin duda, una gran batalla”, afirma el abogado.
Entienda la diferencia
Referendo es un mecanismo de consulta popular sobre un tema de gran relevancia, en el que la población manifiesta su opinión sobre una ley ya constituida, pero sin poder de veto. De esta manera, los brasileros y brasileras sólo ratifican o rechazan lo que ya fue formulado por el Congreso o por el Ejecutivo. Un ejemplo fue el referendo realizado en 2005 sobre la prohibición de la comercialización de armas de fuego y municiones. En la ocasión, los ciudadanos manifestaron estar de acuerdo o no con uno de los artículos del Estatuto del Desarme.
A través de un plebiscito, la población se manifiesta sobre un asunto antes de que una ley sea constituida, permitiendo la participación del pueblo en la elaboración de la legislación. La ventaja de este instrumento es que los brasileros y brasileras expresan voluntad política y presionan al Poder Público a seguir la voluntad de la mayoría del pueblo. En 1993, los brasileros respondieron a un plebiscito sobre la forma de gobierno que debería ser adoptada en el país: presidencialismo, parlamentarismo o monarquía. Venció el presidencialismo, que ya estaba en vigencia y se consolidó como el sistema de gobierno actual.
Conozca la campaña Plebiscito por una Constituyente Exclusiva y Soberana del Sistema Político.
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Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com
Marcela Belchio periodista Adigital

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